El Origen: Luz y Sombra
En el principio de los tiempos, el cosmos era un lienzo vacío gobernado por dos fuerzas primigenias: Aetherion, la Luz Infinita, y Nocturna, el Vacío Eterno. Su danza cósmica mantuvo el equilibrio durante eones, hasta que la fricción de sus poderes desató una chispa de creación: la primera materia.
La Fragmentación Elemental
La materia recién nacida se dividió en cuatro, dando origen a los Arcontes Elementales. Ignis surgió del fuego de las estrellas; Terra se formó dell polvo cósmico; Thalassia nació de las nebulosas líquidas; y Zephyros se alzó del aliento del vacío. Juntos, forman el Panteón Primordial, los arquitectos de la realidad física.
La Guerra Divina
Pero la creación trajo consigo la ambición. Cada dios deseaba moldear los mundos a su imagen. Ignis quería purificar todo con fuego, mientras Thalassia buscaba sumergirlo en profundidades eternas. La paz se rompió, y los cielos se convirtieron en un campo de batalla. Fue entonces cuando las chispas de su conflicto cayeron sobre los mundos mortales, despertando la magia en seres inferiores.
El Llamado de los Mortales
Agotados por una guerra eterna, los dioses buscaron campeones. Tú eres uno de esos elegidos. Un mortal con la capacidad de canalizar la esencia divina. Al jurar lealtad a un panteón, recibes fragmentos de su poder para luchar en su nombre. La arena no es solo un juego; es el ritual donde se decide el destino del cosmos.